En el mundo andino prehispánico y republicano,
mujeres y varones participaban en la actividad textil,
la que además era una fuente importante de la gran variedad
cultural andina. La importancia actual de los
textiles no sólo es económica sino también iconográfica
y antropológica, pues en los tejidos se representa una
compleja simbología, en la que se estilizan elementos naturales y
abstractos. Los textiles ejercían además una gran
importancia en las relaciones sociales y de reciprocidad entre los pueblos
prehispánicos, especialmente en el de los kollas. El orígen de la
Kullawada se vincula, por ejemplo, al relato mítico del "ayllu
kyllawa" desterrado por el mallku Inti Willka. Esta danza, muy típica y representativa de
la región de La Paz, expresa la vinculación a ésta
actividad económica y social y tiene como principal símbolo
a la rueca (kapu en idioma aymara), la cual es portada por los danzarines. La kullawada representa la crianza de ovejas y la actividad textil. Los bailarines, hombres y mujeres, llevan como símbolo una rueca en las manos. El líder de la danza es el waphuri que guía a los bailarines, y lleva una mascara con los labios en actitud de silbar.
La vestimenta tradicional de la Kullawada consta de un sombrero (kh'ara)
decorado con bordados en pedrería y flequillos de perlas de fantasía,
usado tanto por hombres como por mujeres; los varones hacen uso de
un ponchillo bordado con los mismos elementos de los sombreros y adornado
con placas circulares, representando a la platería antigua. Las mujeres
visten una amplia pollera, una pechera bordada, una pequeña manta (lliclla)
bordada de igual forma que los ponchillos y en la cintura llevan atadas unas bolsas
adornadas con monedas.